"Igual a todos, pero diferente a los demás"

"Igual a todos, pero diferente a los demás"

martes, 31 de mayo de 2011

BUENO EN EL BARRIO PERO MEJOR EN GRANDES LIGAS.

By Juan Díaz



Anderson Hernández era un típico muchacho de barrio al que le gustaba la pelota y a falta de recursos la jugaba con cascos de muñeca durante su adolescencia en el sector de Pantoja, sin pensar que se convertiría en un prospecto de grandes ligas.
Cuenta que no sólo le gustaba la pelota, sentía pasión al jugarla, y lo mostraba cuando ingresaba al campo olvidándose de su humilde procedencia cuando entraba en juego dando lo mejor de sí. Su padre su mayor empuje y motivación fue determinante para forjar el carácter y la disciplina del deportista.
Montaba grandiosos shows los domingos cuando se enfrentaban todos los jugadores de la liga a la cual pertenecía, era motivo de regocijo y se ansiaba su turno al bate ya que siempre como dicen: daba el palo asechao. Excelente en la defensa siempre impresiono con sus majestuales atrapadas.
 Nació el 30 de octubre de 1982 en Santo Domingo, República Dominicana. Su historia como jugador comenzo en el cuadro anterior en las Grandes Ligas para los Nacionales de Washington. Hernández, con una estatura de cinco pies y nueve pulgadas, es un bateador ambidextro con una aceptable velocidad.
Fue firmado como un agente libre fuera de sorteo a los 18 años por los Tigres de Detroit en 2001.
En las Ligas Menores, Hernández mostró una pobre paciencia y alta cantidad de ponches, males típicos en un adolescente y no pasó más allá de clase A hasta el año 2004. En su primera temporada batea para promedio de .264, con un promedio en base de .303 y un sluggin de .389 con 34 bases robadas en solo 216 veces al bate. Sin embargo, progresó lentamente.
Pero la campaña siguiente comenzó bien para él. Luego de batear para .295 con 11 carreras remolcadas en cerca de 100 turnos al bate, fue subido al equipo de Erie, sucursal Doble A donde bateó para .274 con cinco cuadrangulares, 29 vueltas empujadas y 17 bases robadas.
Luego de esa estación fue cambiado a los Mets de Nueva York por el receptor Vance Wilson, quien se había convertido en dispensable luego de que los Mets firmaran a Ramón Castro.
Con los Mets fuera de competencia por los playoffs en 2005 y Hernández bateando sobre .300 tanto en Doble A como en Triple A, fue llamado a las Ligas Mayores en mediados de septiembre, pero se fue de 14-0 antes de conseguir finalmente su primer hit en el último partido de la temporada.
Debido a una lesión en una rodilla de Kazuo Matsui, Hernández fue el segunda base abridor para los Mets en el comienzo de la temporada de 2006, pero se lesionó pronto y fue colocado en la lista de incapacitados por 15 días.
Hernández también juega para la República Dominicana, con los Tigres del Licey. Ganó el premio de Novato del Año en la temporada 2005-2006 y también fue el Jugador Más Valioso de la serie final.
Él y el torpedero Erick Aybar son llamados “Los Menores” y son reconocidos como una de las mejores combinaciones de siore y segunda en el país.
El 20 de agosto de 2008 fue negociado a los Nacionales de Washington para completar el cambio por el lanzador relevista Luis Ayala.
EL NACIMIENTO DE LOS MENORES
En la temporada de 2005-2006, Los Tigres del Licey encabezaron la vuelta regular, rumbo a obtener el campeonato, basando su juego en las figuras de dos jóvenes jugadores que causaron estragos en el circuito.
El intermedista Anderson Hernández y el torpedero Erick Aybar se convirtieron en “alma, corazón y vida” de los azules al tiempo de atemorizar a los rivales.
Una combinación de bateo de contacto, velocidad en las bases y hits oportunos junto a una adecuada defensa hizo del duo la sensación del torneo y piedras angulares en el triunfo de los Tigres.
Durante toda la serie, el Licey mostró una gran capacidad para marcar carreras, diferente a las Aguilas que siempre esperaban el batazo grande para anotar. El duo de “los menores” se tomó la serie para él.
Además de pelotero es padre, hijo, hermano y vecino y en cada una de estas facestas se desenvuelve con el mismo entusiasmo que muestra por lapelota, reconoce que no es fácil llegar pero nos dice que lo difícil en realidad es mantenerse.
Nos contó su agradcimiento a dios y a lavida por los éxitos acomulados en su joven carrera y su consejo fue que: si de verdad quieres algo trabaja duro y no te detengas hasta que lo consigas, no importa que tan difícil y complicada la situación se ponga sigue tratando hasta que lo logres, esa es su filosofía de vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario