La educación es el proceso por el cual el ser humano aprende diversas materias esenciales para poder insertarse de manera efectiva en la sociedad. A mi entender una pieza clave en el juego de la vida, pues sin esta no estaríamos muy lejos de ser algo similar a un animal salvaje.
En los inicios de mi inserción en la llamada “Educación Superior” tuve ciertos conflictos, empezando por la escogencia de mi carrera, pues joven al fin me ilusionaban todas las profesiones, excepto medicina ¡claro! Pero un día me di cuenta que existía una carrera que me permitía conjugar El Derecho, La investigación, La Economía y Las Artes, he aquí mi verdadera vocación, La Comunicación Social.
Al pensar en una universidad, siempre mi primera opción era la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pues mi madre decía: “es reconocida internacionalmente y aunque es publica es la que más te conviene”, ¡Que Golpe!
Desde el primer día, todo para mí fue un caos en la Primada de América, pues en ese tiempo todavía existía la inscripción manual donde uno tenía que hacer fila desde las 5 de la mañana, sin ningún conocimiento de que había que hacer para inscribirse.
Gracias a dios encontré un grupo de jóvenes que estaban en mi misma situación y decidimos ayudarnos unos a otros; y coincidencialmente quedamos juntos en todas las materias del semestre.
Que días aquellos que no volverán. Parecíamos una manada caminando en búsqueda de nuestra próxima clase. Nos pasábamos todo el día en la universidad, aunque no siempre estudiando, pues mis amigos se encargaron de enseñarme muchas cosas más que los profesores, por ejemplo: La envidia que encontré en muchos de ellos disfrazada de abrazos, sonrisas, agradecimientos, felicitaciones, y hasta de amor.
Todos tenemos algo que decir de nuestros primeros días en la UASD. Es el caso Hipólito Rodríguez, estudiante de Diseño Grafico, quien en su primer semestre decidió ir al comedor donde le sirvieron un moro de adivinanzas ya que en este encontró piedras, habichuelas, huesos y carne. Así mismo Osvaldo Vásquez, estudiante de publicidad, cuenta su desilusión en el primer semestre al ver como el sabia más que muchos de sus maestros que no se encontraban acorde con la modernidad.
Los años siguen pasando y la universidad sigue igual, con sus malas infraestructuras, la falta de butacas, los problemas en la inscripción, etc. Pero siempre hay sus excepciones como la remodelada Facultad de Economía que cuenta con un excelente edificio, donde se percibe una muy buena higiene y organización, aulas con suficientes butacas para los estudiantes, buena ventilación e iluminación.
Pero cuando se habla de facultades un punto de referencia es la de Artes, llena de colorido en diversas pinturas, esculturas y fotografías, así como un sin número de elementos cinematográficos, musicales y demás, que hacen honor al nombre de este edificio. Y ni hablar de sus estudiantes calificados por muchos como locos o inadaptados sociales, pero admirados por otros por ser tan auténticos y creativos.
En fin esta universidad en como la marea, que tiene sus alta y sus bajas, solo hay que tener las habilidades necesarias para poder navegarla y no dejar que ciertas interrogantes nos limiten en este proceso de aprendizaje.

No hay comentarios:
Publicar un comentario